Permanezco en silencio durante todo el recorrido hasta que su voz logra sacarme nuevamente de mis pensamientos.
—¿No vas a decir nada? —pregunta.
Estoy aún tratando de asimilar lo que ha sucedido hace unos minutos.
—Dime algo ¿me estabas siguiendo?
—Si.
—¿Desde cuándo?
—Desde que te fuiste de la casa, quería saber dónde estarías quedando, quería asegurarme de que no fuera un sitio inseguro para ti, pude seguirte a ese lugar en el que trabajarías, quise convencerme de que estaba haciendo bien en