Valentino me sostiene fuerte en sus brazos, mientras sus gritos son ahora lo único que me logra mantener despierta.
—Hazel, vas a estar bien. Lo prometo
—¿Estas bien? ¿No te hirieron?—susurro en medio del caos.
—Estoy bien, no te preocupes por mí —me calma.
—¿Que ha sucedido? ¿Qué le ha pasado? —La voz de su padre aparece a los segundos
—¡No te nos acerques! —le responde furioso él
—Giorgio rápido llama al médico —le pide angustiada la señora Alessandra.
Valentino me lleva cargada hasta la habi