Me he quedado donde me ha dicho Valentino. Aún sigo escuchando los disparos provenientes de la parte de afuera de la casa, un impulso de salir corriendo para comprobar que no le ha sucedido se cruza por mi cabeza, sin embargo lo freno. Prometí obedecerle a lo que me ha pedido para ponerme a salvo.
La puerta se abre, me cubro los ojos creyendo lo peor.
—Señora Hazel —escucho la voz de Caterina seguida de su brazo que me jalonea lejos del armario—. Debemos irnos ahora —articula.
—¿Dónde está Vale