Liam abrió los ojos en medio de la noche, apenas adaptándose a la oscuridad de la habitación. Al principio, pensó que quizás seguía soñando, pero al ver a Derek junto a él, durmiendo plácidamente con un brazo sobre su cintura, comprendió que todo lo que había vivido en esas últimas horas no era un sueño, sino la realidad que había elegido. Aquella visión de Derek, tan tranquilo y en paz, le provocó el impulso de besarlo y dejar que todo se descontrolara de nuevo. Pero sabía que al día siguiente