VIOLA
Kael levantó ligeramente la barbilla y su mirada se desplazó de Lucas a Kevin, y luego a mí. Había una tormenta detrás de sus ojos, pero no era la ira salvaje de siempre, sino algo mucho más contenido. Más oscuro. Más letal.
—¿Qué planeas hacer ahora? —preguntó en voz baja—. ¿Montar un drama en el jardín de mi casa? ¿Amenazarme con un USB barato?
Kevin levantó una ceja. —Barato o no, sabes que su contenido es suficiente para hundirte.
La madre de Kael dio medio paso adelante. —Kael, llama