VIOLA
—¿Te has equivocado de dirección? —le pregunté tras pensarlo un momento y darme cuenta de que definitivamente no la conocía en absoluto.
La mujer me miró de arriba abajo con expresión inexpresiva, y sus labios esbozaron una sonrisa cínica.
—Soy Seraphine. Tú debes de ser Viola Valeria, ¿verdad? —Su voz sonaba dulce, pero fría. Y su actitud me incomodaba.
Asentí con la cabeza, sin estar muy seguro.
—Sí... es cierto. Pero no creo que te conozca, ni siquiera sé cómo te llamas. ¿Cómo podrías