La acusación golpea a Dimitrios con la violencia física de un latigazo. El magnate da un paso al frente, invadiendo el espacio personal de su amigo con una presencia tan imponente y oscura que el oxígeno de la pequeña oficina parece evaporarse de golpe. La furia que ha estado reprimiendo desde aquella mañana vacía en Skorpis estalla finalmente en su pecho, despojándolo por completo de su impenetrable máscara de hielo corporativo.
—Cuida tus palabras conmig