42. El Retorno de la Serpiente
El viento del este soplaba con una fuerza abrasadora, agitando las lonas negras del campamento de Sharqat y levantando torbellinos de polvo dorado que golpeaban contra los costados de la tienda principal. En el interior de la penumbra, el aire era espeso, saturado del olor a sudor, cuero rancio y la inminencia de la sangre. Elena Rossi permanecía de pie, de espaldas al poste central de madera que crujía bajo la presión de la tormenta. Su ropa estaba rasgada, la seda oscura que Amir le había col