25. Votos de Veneno
—Bienvenida a mi nueva corte, Elena —susurró Amir —Espero que estés lista, porque aquí las paredes tienen oídos y las sombras llevan puñales.
Elena asintió, apretando la tableta contra su costado. Sabía que los tres hombres seguían orbitando a su alrededor como planetas atraídos por un sol negro, pero su mirada estaba fija en Zahra. La guerra por el trono de arena ya no era solo de hombres; ahora, el harén tenía una nueva ley, y Elena Rossi estaba dispuesta a escribirla con la misma luz que,