24. Trono de Discordia
La tensión en la arena alcanzó un punto de no retorno. Elena sentía que sus articulaciones cederían ante la presión de los tres agarres, pero fue el fuego en su interior lo que finalmente estalló.
—¡Basta! —el grito de Elena cortó el aire como un látigo, cargado de una autoridad que los dejó gélidos —¡Suéltenme ahora mismo!
La sorpresa en los rostros de los tres hombres fue suficiente para que sus dedos flaquearan. Elena se zafó con un movimiento brusco, dando tres pasos hacia atrás para q