Las puertas del salón se abrieron.
Joshua entró primero, impecable en su smoking oscuro. Seguro. Elegante.
Del brazo llevaba a Miriam.
Su cabello negro estaba recogido con delicadeza, algunos mechones suaves enmarcando su rostro. El vestido color vino abrazaba su figura con elegancia inesperada. El tajo lateral dejaba ver sus piernas contorneadas al caminar.
El murmullo bajó apenas un segundo, pero Miriam seguía insegura. Joshua lo notó y sonrió.
—Miriam, te ves hermosa. No te avergüences. Ese v