La sala de servidores estaba fría. El zumbido constante de los equipos llenaba el espacio con un sonido grave y continuo. Luces verdes parpadeaban en filas ordenadas, como si cada máquina respirara.
Miguel tenía las manos en los bolsillos mientras observaba la estructura digital que sostenía parte del imperio Blackwood.
—Entonces, ¿no hay problema para unir la empresa a este servidor? Erick quiere trasladar una oficina acá, donde Amelia.
Damián giró en su silla y asintió con seguridad.
—No, nin