CAPÍTULO 77 — La cita de Miguel.
Miguel aún seguía de pie en la vereda, mirando en la dirección donde el viejo auto de Damián había desaparecido.
Su teléfono volvió a vibrar.
Suspiró antes de contestar sobándose el puente de la nariz.
—Aló… sí, cariño, voy saliendo para allá. No me hagas berrinches, te llevaré a almorzar a tu restaurante favorito… sí, sí, voy. Besos.
Guardó el teléfono y subió a su auto.
Durante el trayecto no pudo evitar que la imagen de Miriam, empapada, temblando ligeramente bajo la chaqueta de Damián, regr