Damián la miró después del beso, su mano subió con suavidad hasta su mejilla, acariciándola como si temiera hacerla sentir incómoda, sus ojos fijos en los de ella, brillando con una mezcla de emoción, determinación y algo más profundo… algo que ya no podía esconder.
—No te arrepentirás, Arabella… —murmuró con la voz baja pero firme— dejaré mi vida en tus manos… haré todo por hacerte feliz… y demostrarte que eres lo más valioso que tengo en mi vida…
Ara sintió cómo su pecho se apretaba al escuch