Mundo ficciónIniciar sesiónMiguel se cruzó de brazos y alzó la ceja mirando a Damián.
—Damián… ¿qué pasó? ¿Y por qué Miriam no quiere que me digas nada?
Damián se acomodó en el escritorio, como si no fuera la gran cosa, pero su mirada tenía ese brillo peligroso que Miguel conocía bien.







