Mundo ficciónIniciar sesiónMiguel llegó a la oficina junto a Erick, que venía visiblemente molesto, con la mandíbula tensa y los hombros rígidos, como si estuviera conteniendo demasiado. Apenas cruzaron la puerta, Miguel lo miró de reojo, notando cómo su amigo estaba al límite.
—¿Qué harás? Esto ya se está saliendo de las manos —murmuró, bajando la







