Mundo ficciónIniciar sesiónMiriam miró a Marco de pies a cabeza con desprecio.
—No tenemos nada de qué hablar, Marco. Te lo dije… por favor, vete.
—Mimi...
—¡Miriam, por la MlERDA! —lo cortó, con la voz temblando de rabia—. No me digas Mimi. No tienes ningún derecho, ¿entiendes?







