Mundo ficciónIniciar sesiónLa mañana llegó lentamente, filtrándose por las cortinas. Miriam abrió los ojos despacio y lo primero que sintió fue ese aroma… ese aroma particular que ya reconocía sin esfuerzo, el que la hacía sentirse segura sin siquiera pensar.
Unos brazos la rodeaban con firmeza, pegándola contra un cuerpo cálido.
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