—Disculpe —contestó Kayla, estupefacto por lo que acaba de decir ese hombre.
—Sé que sabes bien de lo que hablo —dijo Dominic usando una voz neutra y pesada.
—Ahora comprendo que usted está cada vez más demente —expresó Kayla con desdén.
—No te hagas la estúpida. Sabes bien que ese comportamiento. No es para nada normal. Tú y yo lo conocimos bien.
—Y eso que quizá esté cambiado —contestó Kayla.
—Puede ser. Aunque lo que creo es que él está así por ti. Quiere demostrarte lo mucho que le impor