El sol de la mañana entra por las aberturas de las hojas de palma. Iluminando el interior del refugio improvisado de Kayla. Que con todo el tiempo que ha tenido aquí se las ha ingeniado para hacer una cama con hojas, madera y otros materiales.
La luz impacta sobre los ojos de Kayla, que se abren mirando esa iluminación que lastima ligeramente. Se sienta en su cama improvisada. Dando un bostezo y estirando sus brazos hacia arriba. Sintiendo una satisfacción. Mira a su alrededor contemplando su