Hades no puede creer lo que sus ojos están viendo. La poca felicidad que había tenido hace unos instantes es reemplazada de inmediato por una ira acompañada de tristeza, rencor y un vacío enorme en su corazón.
Los gritos de auxilio invaden la mente de Hades al recordar al niño en su interior que no pudo salvar. Traga saliva y es que siente todavía ese dolor que sintió en su parte trasera; vuelve a aparecer. Recordar los gemidos de placer que ese hombre hacía mientras que él gritaba y le roga