La reacción en la sala es unanime.
Todos quedan anonadados ante lo que tengo en mi poder y que por tanto tiempo se guardó con cuidado a petición del viejo, pero al no cuidar sus pasos, su pasado tarde o temprano lo iba a terminar atrapando.
De fondo se escucha como se golpea una superficie de madera junto con el grito femenino de mi madre, que más que mostrar miedo muestra dolor y desafío.
Casí puedo imaginar la forma en que sus ojos fríos penetran la armadura del viejo.
—Entiende de una vez,