Pasar tiempo con el abuelo no fue tan aburrido como parece. Poder conversar a la luz del día, sin tener la necesidad o preocupación de estar atendiendo el teléfono porque hay una emergencia, me hizo recordar lo que se siente ser un chico. Alguien tranquilo y divertido como la compañia de él me hizo sentir bien. Bueno, a pesar de no hacer mucho ruido, solo se entretenía hablando conmigo sobre sus experiencias de juventud, lo que hizo que me sintiera cada vez más seguro al expresarle mis sentimie