Encontrarse de pie frente a tantas personas nunca ha sido algo fácil. Tener cientos de miradas sobre ti y hablar de cosas personales como si eso fuera lo más natural del mundo no es algo que cualquiera logre de un día para otro. Al principio me costaba expresarme, así que practicaba mucho en casa para no fallar en el momento crítico y evitar las partes malas de la fama. Pero en este momento no sólo no había practicado, tenía que mantenerme firme en mi defensa al nombre de mi padre y demostrarle