No duramos mucho tiempo en esta posición, cuando siento que la puerta se abre para dejar entrar a Mena, quien viene más tranquila después de las llamadas que ha hecho. En sus manos reposa una bandeja con comida, imagino que es mi desayuno, el cual no pude terminar cuándo me desmayé por el ataque de pánico. Deja la comida y mis piernas mientras le quita a Gio la carpeta, para entonces poner ese rostro serio qué demuestra que va a dar una orden.
—No has comido nada desde que te levantaste prime