Juan José no conocía todavía quién era Reishel, el solo sabía o conocía ese lado sensible que ella tenía como profesional; era un brillante médico veterinario, que por cierto admiraba mucho, pero no tenía idea de lo intrépida que realmente ella era.
Habían practicado con ella, una que otra tarde, y con sus hermanos, el Taichí, con sus movimientos lentos y suaves, pero no tenía idea de que Reishel era un arrebol de energía que nada ni nadie puede detener.
—¡Heeyyy ...heyyyy... Reisheeel, esper