El sol comenzaba a ocultarse en el horizonte, tiñendo el cielo de un anaranjado intenso que se reflejaba en la plaza frente a la iglesia del pueblo Amapola observaba el atardecer desde una distancia prudente, su corazón palpitaba con una mezcla de tristeza y esperanza. La vida le había enseñado a lidiar con las pérdidas, pero en ese momento ella estaba viviendo algo que jamás imaginó ni representó nunca en su mente: la segunda e inminente despedida de Rubén Santillano, aquel hombre que había a