Mauricio Villacastin se encontraba en el vestíbulo de la Torre B, revisando unos documentos para la oficina de planeación y urbanismo. Mientras esperaba el ascensor, su mente divagaba entre los cambios que se estaban implementando para la nueva planta televisora y también en el recuerdo de la última vez que había visto a Reishel. La pelirroja había dejado una huella imborrable en su corazón, un amor que a pesar de los obstáculos, parecía resistir el paso del tiempo. Sin embargo, su concentració