Kathlyn Santillano se encontraba en su oficina, rodeada de los lujos que siempre había disfrutado, pero que nunca parecían suficientes. Los muebles de caoba pulida y la decoración minimalista no llenaban el vacío que sentía. Saco una polvera y se miró en su espejo, tenía trazado un plan, y aunque el reflejo era el de una mujer joven y hermosa, en su interior había una tormenta. Su mente estaba ocupada con pensamientos sobre su padre, Rubén Santillano, y la pelirroja que llegó para quitarle tod