Cómplice.
Úrsula sale de su habitación, abre la puerta sigilosamente, mira para un lado y luego para el otro; Neyla que estaba despreocupada, no pudo evitar darse cuenta, asumiendo con diligencia su faena de siempre, limpiando y arreglando los cuartos vecinos; salía con unas fundas y unas sábanas en los brazos; se dirige a ella sin imaginar que Úrsula tenía una decisión final…
—¡Señora Úrsula puede salir tranquila, el señor Mauricio ya se fué, y se llevó al perrito!
—¡Tu no te me vas a escapar amiga!..