Operación 889.
En un restaurante de lujo se encontraron dos amigas para compartir sus cuitas y algunos secretillos, en fin, se pusieron al día.
—¡Pues sí querida Úrsula mi amado Leopoldo derrocha su dinero y no precisamente conmigo, y su sobrino me alivia el corazón!—toma un sorbo de su cóctel—¡Está tan bello mi sobrino! y no dejan de reírse.
—¡Ay mi querida tú, con esa cara de yo no fui y rompes la vajilla completa!...¡Bueno bien por ti!...¡Yo lo único que quiero y sueño es reconquistar a mi marido porque lo