Sebastián
Balanceo entre mís manos, el vaso de escocés casi a terminar. Luego, dirijo mí mirada hacia mí kingsize, dónde yace desnuda, Sofía. Sus cabellos largos y sedosos, están desparramados por toda la almohada, sus mejillas y rostro lucen acalorados, debido a la intensa sección de sexo desenfrenado, que compartimos por horas. A pesar de sus protestas, está vez... no me pude contener. Y su silueta tan perfecta, como reloj de arena, se delinea por debajo de la sábana de algodón egipcio ¡Todo