SEBASTIÁN
¡Furioso es poco estoy enardecido! Está ira, que quema mis entrañas y este fuego que amenaza con explotar como un volcán... Si, no alivio mí interior ¡ahora!. Mis iris, celestes se tornan azules oscuros, y profundos ... No pienso solo actuo. Tomo del cuello a esta traidora, ante su mirada de terror absoluto, como si yo fuera su verdugo ¡Si! Debe temerme, debe someterse completa y enteramente para mí.. Debe cumplir hasta mí, más mínimo capricho si ¡yo lo deseo!.. por qué si se atreve a