Capítulo 37.
Ahí estaba ella viéndome sería, con esos ojitos llenos de lágrimas que lucha por no derramar. No me gusta que me vea con tristeza y duda. Renata cambio mi vida por completo, alejó mis miedos y curó mi corazón herido. Por qué duda tanto de mi amor, si trato de hacérselo saber todo el tiempo.
—Amor —me acercó a ella y toco su mejilla. No puedo estar cerca de ella sin contacto físico. Cosa que me incomodaba con otras mujeres a menos que fuéramos a tener sexo. Como ha cambiado todo eso ella en mí —