Me quedé sin palabras y Lorraine se echó a reír, diciendo:
- Voy a buscar algo de comer. ¿Alguien quiere?
- Coca. - dije aún perplejo.
- No le des Coca-Cola. - dijo Nicolás. - Hace mal.
- A ella le gusta todo lo que es malo... Y como vas a atrapar a la prostituta, la gaseosa es lo de menos, amigo.
Se fue dejando el humo maloliente, que traté de esparcir con mis manos, haciendo una mueca:
- Perdone los malos modales de todos en esta casa. - yo dije.
Se dio la vuelta y se sentó a mi lado.
- Pensé