Así que dejé de ir a Manhattan esa noche para estar con mi familia. Y fue solo mi decisión. ¿Me arrepiento? No.
Pero tampoco he podido disculparme con Otto por todo lo que he hecho. O incluso darle las gracias por estar siempre ahí con nosotros. Fui malo para disculparme. Más aún en admitir mis errores. Pero lo importante fue lo que sentí en ese momento: gratitud y amor, por mi familia... Tal como eran.
El lunes, cuando llegué a la escuela, antes de entrar al salón de clases, encontré a Alissa