Tom estaba a la hora acordada en el punto de encuentro. Nos tomó cerca de una hora llegar a la prisión donde estaba Simón. Y luego casi una hora para que podamos acceder a su celda.
Simon estaba solo en una celda con poca luz. No había pintura en las paredes, solo cemento, crudo, desmoronado, lleno de blasfemias y nombres de personas escritos en él. La reja era gruesa y estaba cerrada con llave y candado. Había una litera y dos colchones sin sábanas. Nada más que eso.
Tan pronto como nos vio, c