Tan pronto como nos bajamos en el aeropuerto, casi corro hacia los taxis. Eran más de las 9:30. Tan pronto como me subí al asiento trasero, le dije al conductor:
- Necesitamos llegar al Paradise Resort... En menos de treinta minutos.
Se dio la vuelta y me miró:
- Puedo intentarlo, pero me resulta difícil.
Otto dijo:
- No quiero intentar... Lo quiero lo suficiente. Tiempo es dinero. Cada segundo puede valer una buena propina, chico. He ahorrado dinero toda mi vida para usarlo con esta mujercita.