Narrador desconocido
La oscuridad de esta cabaña, con olor a humedad, es invadida por la tenue luz de la pequeña lámpara sobre la mesa de madera que apenas se sostiene.
Mis ojos se pasean por la ventana abierta, que deja que el viento nocturno refresque la humilde vivienda, y se quedan encantados con la luna creciente, rodeada de tímidas estrellas cuyo brillo apenas se deja ver.
Vuelvo la atención a la lectura y me sumerjo en las palabras que me dan justo lo que requiero.
—Interesante… —murmuro