Lara
Mis ojos detallan a la mujer frente a mí, que me mira con aire de superioridad, como si yo fuera insignificante.
—Hola... —arrastro la palabra, a la espera de una explicación, puesto que no sé qué quiere.
Es incómoda la forma en la que me examina. A decir verdad, después de lo que supe en el palacio de Arion, su sola presencia me tensa.
—Me gustaría entender qué tienes de especial, si solo eres una siryes simple —habla al fin y se cruza de brazos sin dejar de mirarme—. No te creas la gran