Lara
Sus ojos azules me observan con una mezcla de fiereza y ternura, como si dentro de él se llevara a cabo una lucha entre su parte salvaje y su humanidad.
Yo, en cambio, tiemblo a la expectativa.
No sé qué esperar del apareamiento, pero, según los libros que me devoraba en mis momentos de ocio y las conversaciones que escuchaba de los demás, ese acto es placentero y maravilloso, y más si sucede entre dos almas destinadas.
Me relamo los labios por instinto cuando las piernas de Killiam rozan