Killiam
«Rey alfa, ¿qué hace?», se escucha en mi mente como un susurro malévolo, un dedo acusador, una sentencia a mi moral.
El cabello blanco no es tan sedoso como lo recuerdo. Su aroma me hace rememorar a los jacintos y las rosas, pero su esencia es distinta.
Aun así, quiero aferrarme a la idea de que es ella, de que está aquí conmigo y no en ese maldito calabozo.
Mi luna...
El sabor de su aliento se mezcla con el licor del que abusé, ese que domina cada partícula de mí de una manera que no