Arion
Mis horas se desvanecen en la quietud del encierro, en los designios y la sabiduría de los pergaminos, y en mi exasperación al no encontrar una respuesta.
¿Estoy aburrido? No podría responder a ello, pues el rey fae poco se aburre.
Los sonidos desesperados en la puerta me sacan de mi quietud plomiza. Entorno los ojos porque sé quién es, y esa ansiedad que carga no es propia de un fae, ya que somos seres serenos y calculadores.
A veces me pregunto si Kaina es pura, porque actúa como si f