Al día siguiente, Salvatore llegó al café "Aroma del Mar" poco después de que abriera. El sol brillaba sobre la terraza, donde algunas mesas ya estaban ocupadas por clientes que disfrutaban de su desayuno con vistas al mar. Él se sentó en una mesa discreta en la esquina, lejos de la entrada, y pidió un café negro mientras esperaba el momento adecuado.
A las diez de la mañana, Susy salió del interior del local con una bandeja de zumos, atendiendo a una familia sentada en la terraza. Su risa se