Gabriel / Eres una ex novia resentida exagerando.
Prefiero el cuartito de la azotea a mi cómoda habitación en la casa. Es un refugio, un lugar donde no tengo que ver a Gonzalo despachándose a la chica del día en el sillón de la sala. Ese cuartito, construido por mi padre para guardar quién sabe qué, estuvo lleno de tiliches por trece años: promocionales, suplementos de periódicos que limpiaba cada seis meses como si fueran tesoros. Ahora es mío, un espacio donde vivo sin que nadie me moleste, donde apenas cruzo caminos con Gonzalo y sus “visit