El estruendo del disparo no provino de los ejecutores, sino de la Beretta de Luca, que había aprovechado el segundo de distracción de Enzo. El proyectil atravesó el hombro del Notario, obligándolo a soltar el arma con un grito de agonía que rebotó en las paredes de chapa del almacén.
—¡Fuera de aquí! —rugió Luca, corriendo hacia Enzo mientras Bella cubría la entrada principal.
Los hombres de la "Orden del Silencio" no perdieron el tiempo con advertencias. Eran los fantasmas de la Comisión, los