Isabel
El amanecer llegó sin aviso, filtrándose por las cortinas de su dormitorio. No había dormido. La noche anterior, las lágrimas se habían secado pero el vació en su pecho seguía intacto.
En eso, la puerta de su dormitorio es abierta por Amanda que trae en brazos a Alfonsina que se está despertando y necesita su comida.
- Mi princesa hermosa, perdón por todo lo que estás pasando. - abrazo a mi hija y le doy besos en sus mejillas y procedo a alimentarla.
- ¿Cómo estás Isa?
- No lo sé.... me