No se preocupa en cerrar la puerta, tampoco en detenerse cuando como un poseído camina hacia mí, acorralándome contra la pared, con su mano en mi cuello.
- Nunca he tenido dudas de tu alcance, del poder aterrador en ti, fuiste capaz de llevarme a la locura en un vistazo y fui un idiota por luchar ante lo obvio, me importas, lo haces de verdad. No sabía lo que era el amor hasta que apareciste y sentí un golpe en el estómago cuando te miré en el Club después de once años. No sabes la falta que me