El padre de Kerem se levantó de su silla, al igual que su tío, decididos a parar aquella tonta pelea entre sus hijos.
—¡Basta! Dejen de actuar como chiquillos, este arrebato no voy a permitirlo —el padre de Kerem gritó furioso, esperando así amedrentarlos.
—Por lo visto ustedes dos no tienen respeto por sus padres, en cuanto a ti, hijo, te advierto que no estoy dispuesto a pasar una más de tus tonterías, así que se sientan en silencio y comparten el postre con nosotros tranquilamente —el tío de