Kerem suspiró profundamente, por lo visto alguien ya le había ido con el chisme a su madre sobre lo que había ocurrido en la escuela, él había intentado de que ella no se enterara de que Zeynep sería la maestra.
—Mamá, no deseo discutir ahora, me siento cansado, y Zeynep, como puedes ver, no se encuentra del todo bien.
—Hasta que alguien se atrevió a ponerla en su lugar, ya que tu no puedes hacerlo, te falta autoridad para lograr que tu mujer te obedezca.
—¡Mujer! Por Alá, deja de meterte en el